Elisabeth ms

Mi vida es una carrera eterna, pero me gusta

Antes de nada, os pido disculpas por mi ausencia. He estado en todas partes y en ninguna a la vez, algo imposible pero que, sin tener ni idea de cómo se hace, lo he experimentado. 

He abandonado el blog, la escritura y muchas obligaciones domésticas desde que ha empezado el año, y os diré el motivo: a finales de año me propuse una serie de cambios para el que estamos viviendo ahora, intentando alcanzarlas con filosofía y sin prisa pero, ¿sabéis qué pasa? Que soy un culo inquieto, un nervio, un muelle que no para quieto y que necesita hacer las cosas cuanto antes. He logrado gran parte de la lista de propósitos que me propuse y, para variar, vienen a la vez y causando un terremoto bajo mis pies.

Cambio de trabajo, de piso, de pueblo, maquetar, revisar y diseñar un libro benéfico a contra reloj (ya estáis echándole un ojo y, si podéis, comprándolo, todos los beneficios se destinan a la Fundación “Hospital amic” del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, así que es una muy buena causa), dedicarle tiempo a Gaba y al resto de la familia y teniendo que hacer frente a situaciones un tanto…desagradables, pero que en muy poco tiempo le daré carpetazo y lo enviaré al baúl del olvido. (Como diría en el bar rodeada de amigos, y con una caña en la mano, a tomar por culo…xD)

¿Pero sabéis una cosa? Siempre he deseado tener la capacidad de hacer las cosas con calma, con lentitud y sin estresarme, pero he llegado a la conclusión de que eso es algo incompatible con mi manera de ser. Me paso el día corriendo, haciendo mil cosas a la vez y sin apenas tener tiempo para respirar. Pero lo más jodido de todo es que me he dado cuenta que me gusta (sí, no hace mucho que dejé la adolescencia y todavía sigo conociéndome, jajajaja). El hecho de sentirme con un montón de cosas por hacer me produce satisfacción, me otorga una sensación de realización brutal y me gusta la pesadez del cansancio cuando agarro la sábana de la cama para meterme en ella y dormir.

Lo único que, a partir de ahora, y haciendo caso a uno de los propósitos para el 2017, que sean tareas que me beneficien a mí y a mi entorno, me explico: a día de hoy, si leo algún libro, es porque yo deseo hacerlo, no por obligación ni por pena. Si hago de lectora 0, será porque me apetece y porque le tengo un aprecio importante a dicho autor. Pensaré primero en mi trabajo, no voy a perder ni un segundo en proyectos que no tengan nada que ver con mi labor. (Joder, que borde me he puesto en un momento, no? xD)

No quiero que me malinterpretéis. Estoy dispuesta a escuchar propuestas, proyectos, nuevos libros y mil cosas más, pero si doy una negativa, que nadie se lo tome como algo personal.

Con tiempo para vivir, o sin él, yo soy libre de decidir qué paso tengo que tomar en mi camino, no estoy en deuda con nadie. Lo siento.

Un achuchón estrujador a todos y, os prometo, que publicaré nuevos artículos y relatos. ♥

Anuncios

4 comments

  1. ¿Quién va a pensar en ti si no lo haces tú?
    El tiempo es lo más valioso que tenemos. Si vas a gastarlo en otros, me parece genial que sea porque te apetece de verdad. Me lo apunto para mis propósitos tardíos de 2017.
    Muaaa!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s